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domingo, 21 de julio de 2013
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UN CUENTO PARA CAUTIVAR...AL NIÑO, BO LÁREZ...
AL NIÑO, BO LÁREZ
by// Damelys María Martínez Rosillo
Bo, así le llamaban sus amigos, de niño era un gran hombre que soñaba con estudiar medicina, pero la vida, le mostró otro camino, el de la química. Era el tercero de su gran familia. Soñaba que sería un gran pelotero, y fue un excelente arrimador en las bolas criollas.
Una vez, hizo un papagayo y lo amarró a una pelota con hilos, lo voló tan alto que se le escapó de sus manitas pequeñas, adoloridas de tanto trabajar en la salina y, de buscar leña para su abuela. Al soltarlo, fue a parar lejos, corrío veloz para encaramarse en la pared de la vecina y así alcanzar el hilo que pendía de la mata de mango que estaba cerca del paredón y poder seguir con su juego elevando el papagayo, lo más alto posible, en ese sueño, se le escapaban suspiros de amor, hacia una amiguita que tenía en el colegio, llamada Rosita, a quien Bo, amó en secreto.
Una vez, hizo un papagayo y lo amarró a una pelota con hilos, lo voló tan alto que se le escapó de sus manitas pequeñas, adoloridas de tanto trabajar en la salina y, de buscar leña para su abuela. Al soltarlo, fue a parar lejos, corrío veloz para encaramarse en la pared de la vecina y así alcanzar el hilo que pendía de la mata de mango que estaba cerca del paredón y poder seguir con su juego elevando el papagayo, lo más alto posible, en ese sueño, se le escapaban suspiros de amor, hacia una amiguita que tenía en el colegio, llamada Rosita, a quien Bo, amó en secreto.
A veces, se escapaba con su rin de bicicleta y su palito envarillado que sostenía rodándolo por todo el centro de la calle Rafael, en pleno chaparrón. Hacía hermosas piruetas con sus pies audaces, llenos de callos de andar descalzo, y su pantalón roído con un nudo en la cintura, se le caía a veces, de su estrecha cintura.
Era muy delgado y pequeño para su edad, de tanto comer tamarindo con azúcar, bolítas de coco, arroz con coco y bananos enanos, prefería comer eso, antes que la sardina frita con arepa, que seguro encontraba en el fogón a cada regreso de la escuela.
Bo, era un niño muy alegre, a todos contagiaba con su alegría, jugaba beisbol para su equipo escolar. Una vez metió un jonrón, que fue a parar a casa de su amigo, Marcos la Rosa, y rompió los vidrios de la ventana de su casa, su abuela Rita, tuvo que pagar la rotura. Tenía una mirada desafíante, que despertaba pasión en las carreras que daba. A veces, cuando hacía no hit, no rum, sus compañeros lo levantaban, hacían un círculo que lo rodaba a él y él al círculo, por todo el estadio, y así, lo llevaban cargado hasta su casa, mientras él, sonreía feliz.
Bo, amaba mojarse con la lluvia, cuando llovía, llamaba a todos sus compañeritos para correr con los aros de bicicleta por toda la calle principal, porque le encantaba verse sumergido hasta la cintura en esas alcantarillas llenas de agua viva, a veces, tenían peces que se escapaban del mar cercano, por el mar de eleva que hacía, ellos dejaban a un lado, los aros y con los palitos ensartaban las anchoas, las sardinas, las lisas y los tajalíes que encontraban por el camino, se los metían en los bolsillos y luego se aparecían en sus casas con la cena fresca.
En días de sol, aprovechaba para ir a la salina que quedaba en las afueras de su pueblo, una sabana salada, que en vez de hierba tenía una capa de sal abrillantada que resplandecía como bellos diamantes en pleno mediodía. Allí, trabajaba y ayudaba a las señoras que le pagaban medio real, por su trabajo, o le daban un pescado frito con una arepa y tajadas fritas, con aguacate morado, el mejor que hay en las tierras playeras.
La niñez de Bo, transcurría entre ir a la escuela, los paseos a la playa, a buscar mejillones, guacucos y chipichipes que luego los preparaban guisados. En ese tiempo, esas eran las cajitas felices de los niños. Tenía otros juguetes que compartía con sus amigos de la cuadra, los trompos, el boliche, el currufío, las metras o pichas como le llamaban, a las canicas de vidrios que vendían a locha, en la mayoría de las bodegas del pueblo.
Una tarde lluviosa, del mes de agosto, próximo al cumpleaños número 13 de Bo, cayó un aguacero hermoso, que trajo, una gran feria al pueblo, vendían, un cono con una bolita arriba, llamados "barquillas", un algodón blanco y rosado acaramelado que colocaban en un pequeño pañuelo de papel que se deshacía en la boca con solo pegarle un suave mordisco, y muchas cosas más.
Los atractivos de la feria eran los trapecistas que danzaban en las alturas con unas cuerdas aseguradas en el techo, vestidos con trajes brillantes, y los animales, monos, leones dentro de las jaulas, en una había un tigre sable con los colmillos tan afilados que medían 25 centímétros, sobresalían de sus maxilares.
Bo, al observar esa notoriedad tan multivariada, pensó en irse con los trapecistas para cuidar a los tigres sables y aprovechar en comer todo el algodón que quisiera, le planteó la idea a su abuela, muy serio, y, le dijo: _¡ abuelita, quisiera irme a trabajar en ese circo!_ La abuela no lo pensó dos veces, agarró, una rama de tamarindo, le quitó las hojas, y le dijo, ¡ah, con que esas tenemos!, que el mozo se quiere ir, ¿a dónde vas a ir, si no tienes un título, si, apenas eres un niño de 12 años?, le respondió, preguntándole a la vez. Y le enseñaba el chaparro. Èl, le respondió con respeto y humildad: ¡Si, abuela!, tienes razón, ¡cuando sea grande, que ya tenga como trabajar, me iré de casa.!
Asi, Bo, inicia sus estudios en el gran liceo de la ciudad, conoció cada una de las asignaturas que le presentaban, se esmeró en estudiar, durante sus cinco años de bachillerato, ya, no jugaba baseboll, ni corría con el aro de bicicleta, ni se bañaba con la lluvia, ni jugaba papagayos, sólo pensaba en estudiar, y hacerlo lo mejor posible.
Más adelante, el joven Bo, estudiaría Química, y prepararía a los mejores médicos que pasarían por sus manos, les enseñaba tanto, el origen de la química, la alquimia, que sus alumnos quedaban sorprendidos de su gran sabiduría, porque todo él era un compendio de ciencias, desde la matemáticas con su exactitud, hasta las ciencias naturales, la bioética, la biología, la físico química, la química analítica y pare usted de contar.
Bo, ya hombre tuvo, grandes amigos y una hermosa familia que dejó para ir a encontrarse con Papá Dios, para seguir jugando en el cielo. Su alma era como la de un niño.
jueves, 23 de agosto de 2012
CUANDO MELITA CUMPLIÓ 7 AÑOS// by Damelys María Martínez Rosillo
CUANDO MELITA CUMPLIÓ 7 AÑOS//by Damelys María Martínez Rosillo
Melita estaba de cumpleaños, ese día de julio su personalidad se mostraba hermosa, aunque no tenía un vestido nuevo y hermoso que ponerse para celebrar su cumpleaños, y sus zapatos negros, estaban desgastados en las puntas, cada día se levantaba con una alegría y un gozo en su espíritu, fruto de tantas bendiciones que recibía de sus padres.
Una
de sus hermanas mayores, Celia, le hizo una torta bella, de piña con trozos
dorados arriba, al cantarle cumpleaños, su rostro expresaba una gran emoción,
estaba enrojecido de tanto amor, al soplar las velitas, con mucha
delicadeza, se reía y estaba muy contenta, fue a buscar a su amiguita
Eglis que vivía cerca, para compartir su torta con ella.
Su cabello negro, lacio, se lo recogía en una "matica de coco", ese era su peinado favorito, porque le despejaba su rostro hermoso, sus mejillas rosadas y bronceadas por el sol de las tres de la tarde, tomado de tanto caminar para ir a su escuelita, como ella le decía. Quedaba a tres cuadras de su casa.
Así, que ese día de cumpleaños, esperaba recibir muchos regalos. Uno, fue que al caer la tarde, hicieron una verbena cerca de su casa y Melita, se escapó de casa para ir hasta allá, porque pensaba que con siete años ella, era mayor de edad, solo cruzó la calle, en la reunión que hacía uno de los vecinos, presidente del club social, llamaron a los niños y niñas que tenían talentos, se montó en el escenario, y recitó una poesía, "Los zapatitos me aprietan, las medias me dan calor y el beso que me da mi madre, lo siento en mi corazón", su padre, que era muy estricto, al oírla, se molestó porque se había ido sin permiso.
Melita, regresó a casa corriendo, porque era demasiado ágil, intrépita, voluntariosa, con una sonrisa de alegría y triunfo, cuando llegó a su casa, su padre, le hizo un llamado de atención, porque se había salido sin permiso.
El segundo regalo que recibió fue una moneda de plata de cinco bolívares que era una fortuna en esa época, de manos de su primer hermano, el estudiante de economía.
Así, que ese día de cumpleaños, esperaba recibir muchos regalos. Uno, fue que al caer la tarde, hicieron una verbena cerca de su casa y Melita, se escapó de casa para ir hasta allá, porque pensaba que con siete años ella, era mayor de edad, solo cruzó la calle, en la reunión que hacía uno de los vecinos, presidente del club social, llamaron a los niños y niñas que tenían talentos, se montó en el escenario, y recitó una poesía, "Los zapatitos me aprietan, las medias me dan calor y el beso que me da mi madre, lo siento en mi corazón", su padre, que era muy estricto, al oírla, se molestó porque se había ido sin permiso.
Melita, regresó a casa corriendo, porque era demasiado ágil, intrépita, voluntariosa, con una sonrisa de alegría y triunfo, cuando llegó a su casa, su padre, le hizo un llamado de atención, porque se había salido sin permiso.
El segundo regalo que recibió fue una moneda de plata de cinco bolívares que era una fortuna en esa época, de manos de su primer hermano, el estudiante de economía.
Era una niña muy preguntadora, preguntaba por qué su papá trabajaba, por qué el sol sale de día y no de noche, por qué a su mamá le crecía la barriga, por qué tenía tantos hermanos, por qué eran unos grandes y otros pequeños, en total eran 11 hermanos 5 grandes y seis pequeños, ella era la novena de todos.
A veces, tenía tantas preguntas en mente que atiborraba a todos los que andaban a su alrededor y recibía pocas respuestas, porque ella, removía muchos recuerdos y a veces a los adultos le causaba molestia responder, por lo que decidió, ella misma responderlas.
Una de esas respuestas fue, que a su madre le crecía la barriga porque comía mucho, y engordaba, otra, que el sol no podía salir de noche porque era muy bello y de noche la gente duerme y no apreciarían su belleza.
A veces, tenía tantas preguntas en mente que atiborraba a todos los que andaban a su alrededor y recibía pocas respuestas, porque ella, removía muchos recuerdos y a veces a los adultos le causaba molestia responder, por lo que decidió, ella misma responderlas.
Una de esas respuestas fue, que a su madre le crecía la barriga porque comía mucho, y engordaba, otra, que el sol no podía salir de noche porque era muy bello y de noche la gente duerme y no apreciarían su belleza.
Cuando iba a la escuelita, a la maestra le preguntaba tanto que tenía que estudiar para poder responder a sus interrogantes, porque veía a sus hermanas mayores prepararse para las exposiciones que hacían, estudiaban para ser maestras en la Escuela Normal y al revisar los libros de agronomía de Pepé, el hermano segundo que ya se había inscrito en la universidad de Maracay, y el otro mayor, estudiaba Economía e Inglés.
Valores en el cuento.
A ella le gustaban más los libros de Agronomía, Geografía, porque veía las plantas, los planetas, en fin crecía en un ambiente de libros, y más libros.
Esa noche se acostó satisfecha por todas las bendiciones recibidas, así que, al siguiente día se levantó con más entusiasmo que nunca porque ya tenía siete años e iba a hacer grandes hazañas, le contaría a sus amiguitos y amiguitas en el colegio, todas sus aventuras del día de cumpleaños.
Valores en el cuento.
- Amor a la familia.
- Deseos de superación.
- Amor a Dios.
- Solidaridad.
- Amistad.
- Crecimiento personal.
- Autoestima
lunes, 13 de agosto de 2012
PITA, LA NIÑA DE LAS MEDIAS ROTAS//UN CUENTO DE SOLIDARIDAD.BY DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
PITA, LA NIÑA DE LAS MEDIAS ROTAS
//BY DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
Pita es una niña de 7 años y es feliz. Tiene una familia bonita, papá, mamá y dos hermanitas Luisa Elena y Anabel. Son menores que ella, se quieren mucho, Luisa Elena tiene 6 años y Anabel, cinco.
Su madre, Anabel es muy cuidadosa con ellas, siempre andan muy lindas con sus cabellos bien peinados y arreglados. Su padre, Miguel, trabaja todos los días de taxista, en la ciudad de las habichuelas, Ciudad Castilla.
Al salir el sol, cada día, su padre entra al cuarto y las levanta con un beso a cada una, y les quita las sábanas, para que no sigan durmiendo, así van tempranito a su escuela. Ese día, es domingo y saldrán a comer.
Todos los domingos, es una fiesta familiar, se van a almorzar a un parque que queda en los alrededores de la ciudad, "Restaurant al Aire Libre", así se llama. Sus padres, preparan una parrillera que hay en el lugar, luego, sacan de su carro unos trozos de carne grandes, para asar, con yuca blandita y una salsa de vegetales molidos en la licuadora, perejil, cilantro, ajo, un poco de sal y vinagre. Unos cuantos refrescos de limón, hechos, también en casa y una botella de agua fría para que las niñas beban.
Todos los domingos, es una fiesta familiar, se van a almorzar a un parque que queda en los alrededores de la ciudad, "Restaurant al Aire Libre", así se llama. Sus padres, preparan una parrillera que hay en el lugar, luego, sacan de su carro unos trozos de carne grandes, para asar, con yuca blandita y una salsa de vegetales molidos en la licuadora, perejil, cilantro, ajo, un poco de sal y vinagre. Unos cuantos refrescos de limón, hechos, también en casa y una botella de agua fría para que las niñas beban.
Anabel y Miguel preparan la parrilla, las niñas juegan a la pelota, se montan en los columpios, y luego, van y toman agua, para retornar al juego, mientras está la comida.
Sus padres amorosos y sonrientes tienden un mantel sobre la grama verde claro, verde oscuro, con un fresco olor a hierba recién cortada porque al parque lo mantienen bien fresco y bien limpio.
Mientras, juegan a Pita se le rompen la medias, y va corriendo a decirle a su mami: ¡mami! las medias se me rompieron.
Anabel, le responde ¡mañana te compro otras! Pita volvió con sus hermanitas a la zona de juegos. Las niñas siguieron jugando, al poco rato, fueron a comer sentadas comiendo en silencio, saboreando la rica comida que sus padres habían hecho.
Luego, se acostaron sobre la grama, a descansar. Pita estaba preocupada porque solo tenía ese par de medias para llevar al colegio, porque su padre ahorraba mucho, para adquirir la casa que quería regalarle a sus hijas. Y sólo le compraban ropa en diciembre, y era marzo. Así, que no quería sacar en aseo personal y presentación, mala nota, a la hora de hacer la evaluación mensual en el boletín.
Pensaba cuando llegara a su casa, lavaría las medias y las colgaría detrás de la nevera para que se secaran y estuvieran listas al otro día para ir a la escuela. Así que, no quiso seguir jugando. Al rato, sus padres dijeron, ¡niñas, vengan, nos regresamos a casa!.
Volvió con sus padres y les dijo, ¡mami, cómprame las medias mañana, para ir al colegio!. Su madre le respondió que ¡sí!, así que fue a sentarse en el carro, más tranquila.
Al siguiente día, buscó sus medias y se las puso, y notó que ya no estaban rotas, pensó que su mami las había cosido. Y le preguntó, ¿mami, tu cosiste mi media? y, le respondió,¡ no, hija, no la cosí!.
Se fue a la escuela y le contó a su maestra todo lo que había pasado, al realizar la actividad del día, hizo su texto escrito y contó allí la historia completa, al pasar a leer delante de sus compañeros, todos se rieron por lo cómico de la situación, pero, había un compañero llamado Said, su padre tenía una tienda y al siguiente día, le trajo un par de medias nuevitas, metidas en una caja rosada con tres bombones de chocolate, y sus compañeritas, recogieron dinero entre todas y le regalaron una docena de medias.
Ese día Pita, no lo olvido nunca, al ver que su compañero, y amiguitas habían traído regalos para ella. Se puso muy contenta y sacó en su boletín A en Aseo Personal y Presentación.
Valores en el cuento.
Amor a la familia.
Amor a los padres.
Deseos de superación.
Autoestima.
Solidaridad.
Armonía.
miércoles, 1 de agosto de 2012
UNA CASA, UN REFUGIO DE AMOR// BY DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
MI CASA BELLA// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
JUANITA VIVE EN UNA CASA BELLA CON SUS PADRES MARTA Y PEDRO.
SU PADRE CON EL AHORRO DE TODA SU VIDA LES COMPRÓ UNA CASA BELLA.
CON GRANDES JARDINES Y CON TECHOS A DOS AGUA, PARA QUE CUANDO LLOVIERA LA LLUVIA CORRIERA Y SE FORMARA UN RÍO HASTA EL JARDÍN, ASÍ, LAS PLANTITAS Y LOS ÁRBOLES SIEMPRE ESTARÍAN VERDES.
PEDRO, SU PAPÁ, VENDE FRUTAS EN EL MERCADO.
NARANJAS MANDARINAS, DE CARIPE, EL GUACHARO, MELONES DULCES, TRAÍDOS DE LA COSTA DE PARIA, PATILLAS, TAMBIÉN DE LA COSTA DE PARIA, DONDE HAY UN SOL TAN HERMOSO QUE SUS FRUTAS SON LAS MÁS DULCES DE LA ZONA.
JUANITA DESPUÉS QUE HACE SUS TAREAS, AYUDA A SUS PADRES A LAVAR LAS FRUTAS, Y A ACOMODARLAS EN LOS GUACALES PARA QUE TENGAN UNA EXCELENTE PRESENTACIÓN.
AL TERMINAR, SUS HERMANITAS MÁS PEQUEÑAS KATYNA Y BETTINA, LA ESPERAN EN EL JARDIN PARA JUGAR.
ELLA, ES UNA NIÑA MUY APLICADA, ANTES DE PASAR A SU QUINTO GRADO, HACIA SUS TAREAS DESARREGLADAS, PERO SU PAPÁ, LE DIJO QUE SI SUS TAREAS ERAN BONITAS LE REGALARÍA UNA BICICLETA, ASÍ QUE ELLA, SE PUSO A ESTUDIAR MUCHO Y AHORA ERA EXCELENTE EN SUS ESTUDIOS.
JUANITA SE ACUESTA A DORMIR TEMPRANO PARA IR A LA ESCUELA PUNTUAL.
SU MAMÁ MARTA LE PREPARÓ UNAS AREPAS CON QUESO TELITA Y MANTEQUILLA Y UN JUGO DE MELÓN DE LAS FRUTAS QUE QUEDAN DE LA VENTA.
JUANITA METIÓ SU DESAYUNO EN SU MORRAL PARA COMPARTIRLO CON SUS HERMANITAS EN EL RECREO.
JUANITA REGRESÓ CONTENTA DE LA ESCUELA PORQUE PRONTO ESTARÁ DE VACACIONES.
HIZO TODAS SUS TAREAS Y SACÓ A EN TODAS SUS ASIGNATURAS. A EN MATEMÁTICA, A EN CIENCIAS, A EN LENGUAJE.
Y SUS PADRES LE REGALARON UNA BICICLETA.
VALORES EN EL CUENTO
AMOR A LA FAMILIA.
AMOR A LA ESCUELA.
AMOR A LOS ESTUDIOS.
DESEOS DE SUPERACIÓN.
AMOR A LOS HERMANOS.
martes, 24 de julio de 2012
A LA SEÑORA PAZ LE GUSTAN LAS FLORES.by Damelys María Martínez Rosillo.
A LA SEÑORA PAZ LE GUSTAN LAS FLORES
BY//Damelys María Martínez Rosillo
Esa mañana de julio, salió a caminar llevó su teléfono móvil, al mirar las flores, que saludaban al transeúnte, observa que había unas amarillas y se detiene para tomar una foto, es un amarillo que va del pálido al intenso, se emociona porque su toma le quedó espectacular. Sigue caminando y más adelante se detuvo para oler profundamente el olor natural.
Se da cuenta que a lo largo del camino, las personas echan papeles de restos de golosinas, vasos de refrescos, botellas vacías y siente una gran responsabilidad porque se pregunta ¿Cómo hago para que las personas se concienticen y no dañen el delicado ecosistema natural que nos regala la naturaleza? Y se le ocurre seguir tomando fotos y
escribir cuentos de valores sobre la naturaleza, la paz, la armonía y todas esas ideas de pensamientos de amor para conservar nuestro planeta y nuestra vida.
Así, que empieza a crear estrategias para motivar a las personas a que no ensucien el ambiente, en especial a los niños, niñas y jóvenes, quienes serán los adultos de mañana. Y que mejor manera de decir "Siembra flores".
En su casa hay algunas plantas, se había olvidado de ellas, y casi se secan, las sacó un poco para que les cayera agua de lluvia. Y pensó que se iba a dedicar más a regarlas y a darles caricias.
Una mañana al darle comida a dos loros reales que son un regalo de amigos, a su hijo, Gabo, toma un puñado de semillas de girasoles y los tira en el pequeño jardín que tiene al frente de su casa. Al comenzar las lluvias del mes de julio, empezaron a germinar y miren la belleza de flores. Así que se siente tan feliz y agradece a Dios por esos regalos tan preciosos. y las otras plantitas comenzaron a verdear.
Al siguiente día, se levanta para ir a hacer las compras y se recuerda de la Parábola del Sembrador, de Jesús al educar a sus discípulos " y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno" (Lucas 8:8).
Las semillas representan el amor de Dios que es vida, así que debemos guardar la vida, la naturaleza y todos esas dádivas que cada día son motivos para alegrar nuestro caminar.
No debemos menospreciar lo que tenemos, por el contrario, ser agradecidos por Dios para que las grandes bendiciones lleguen a nuestra vida de la mejor manera posible. Así como esas semillas que se reproducen al caer en buena tierra, se manifiesta el amor de Dios para hacernos felices y demostrar que Él, es Dios, el Hacedor, el Creador y somos hechura suya, por lo tanto, a conservar lo que tenemos y nos demuestra que en detalles como esos, está presente.
La señora Paz, piensa que mejor manera de retribuir el amor a Dios por lo que nos ha dado, así que seguirá sembrando semillas de girasoles, para llenar la ciudad de esas flores hermosas que crecen de manera maravillosa y natural.
VALORES EN EL CUENTO
AMOR A DIOS.
AMOR A LA FAMILIA.
AMOR A LA NATURALEZA.
AMOR A LAS PERSONAS.
AMOR A LOS ANIMALES.
FRATERNIDAD.
viernes, 20 de julio de 2012
UN CUENTO PARA TI, AMIGUITO.
LUISÍN, EL NIÑO MÚSICO
by//Damelys María Martínez Rosillo
by//Damelys María Martínez Rosillo
Luisín dentro de poco cumplirá 12 años, su madre Lena, prometió comprarle una guitarra eléctrica para que aprenda a tocarla. Es un niño super inteligente, responsable con sus estudios. Es alto y robusto para su edad. De cabellos negrísimos, cortos, su rostro es hermoso y su cuerpo atlético, porque practica ciclismo.
En la escuela sobresale por su inteligencia, es alegre, conversador y tiene muchas cualidades de un preadolescente criado bajo el amor.
Su padre, Juanjo, también toca la guitarra, a pesar de vivir en otra ciudad, siempre conversan y se ven.
Todas las tardes al salir del colegio, hace sus tareas y al terminar ordena sus útiles, los guarda y toma la guitarra e inicia su práctica.
Creó una canción sobre Jesús, dice que es su hermano porque lo ama, también, compuso una canción para su abuela, en ella manifiesta el amor que siente porque ha estado con él, mientras, Lena, su madre va al trabajo.
Esa mañana de Julio, salió muy temprano a la escuela, pues era la graduación de su sexto grado. Se colocó su ropa, bien elegante y salió con su familia al lugar de la celebración. Ya le habían avisado que esa mañana, lo llamarían para que cantara y dijese unas palabras por todo su grupo. Cuando se paró frente a las personas que estaban allí, y sacó su guitarra para cantar, sintió que alguien estaba con él allí, y vió una luz bellísima, que le decía, "adelante, no temas, Yo estoy contigo", y Luisín, entonó la hermosa melodía dedicada a Jesús.
Y dice así, Tu eres la luz que me guía, Tu eres la luz de mi caminar.
Tu eres la luz que me hace cantar. Tu eres la luz hermoso, Jesús.
Cuando terminó de tocar y cantar, los asistentes al evento, lo ovacionaron y él se sintió conmovido por tanto amor, agradeció a las personas que le aupaban, y luego empezó a hablar el mensaje que le correspondió leer. Al finalizarlo, la ovación fue más grande que la anterior porque sus palabras eran puro amor a Jesús.
Se dirigió a su asiento, en lo que se iba a sentar, su madre le llamó para entregarle un diploma de reconocimiento al esfuerzo realizado durante el año escolar.
Luisín, esa tarde llegó a su casa tan emocionado por todas las vivencias que tuvo, se acostó a dormir, a descansar. Al otro día, le dice a su madre que él quería estudiar música y le comentó que también quería estudiar medicina, por lo que su madre, le agradó mucho la noticia.
Cuando estaba viendo televisión, llegaron sus amigos del colegio y se pusieron a cantar y a entonar lindas melodías, esa tarde Luisín supo que también podía ser un buen amigo, así que sacó su libreta de anotaciones y escribió una canción a sus amigos. Muchos de ellos se irían a otras escuelas a estudiar, a otras ciudades y se despidieron con mucho amor.
Su madre Lena, le regaló un viaje a Mérida por el esfuerzo realizado, sacó todas sus materias con excelentes calificaciones, para que se distrajera, porque durante el año escolar, salió poco por tantas tareas que tenía. Empezó a preparar su equipaje para tenerlo listo para dentro de una semana.
Luisín estaba tan feliz que se fue a su cuarto a agradecer a Dios por todas las bendiciones recibidas. Por eso Papá Dios oye la voz sincera de los niños, cuando ellos hablan con él y le comentan y cuentan sus hazañas, y él los cuida.
Valores en el cuento
Responsabilidad.
Amor.
Unión.
Amor familiar.
Amor a los amigos.
Respeto.
Amor.
En la escuela sobresale por su inteligencia, es alegre, conversador y tiene muchas cualidades de un preadolescente criado bajo el amor.
Su padre, Juanjo, también toca la guitarra, a pesar de vivir en otra ciudad, siempre conversan y se ven.
Todas las tardes al salir del colegio, hace sus tareas y al terminar ordena sus útiles, los guarda y toma la guitarra e inicia su práctica.
Creó una canción sobre Jesús, dice que es su hermano porque lo ama, también, compuso una canción para su abuela, en ella manifiesta el amor que siente porque ha estado con él, mientras, Lena, su madre va al trabajo.
Esa mañana de Julio, salió muy temprano a la escuela, pues era la graduación de su sexto grado. Se colocó su ropa, bien elegante y salió con su familia al lugar de la celebración. Ya le habían avisado que esa mañana, lo llamarían para que cantara y dijese unas palabras por todo su grupo. Cuando se paró frente a las personas que estaban allí, y sacó su guitarra para cantar, sintió que alguien estaba con él allí, y vió una luz bellísima, que le decía, "adelante, no temas, Yo estoy contigo", y Luisín, entonó la hermosa melodía dedicada a Jesús.
Y dice así, Tu eres la luz que me guía, Tu eres la luz de mi caminar.
Tu eres la luz que me hace cantar. Tu eres la luz hermoso, Jesús.
Cuando terminó de tocar y cantar, los asistentes al evento, lo ovacionaron y él se sintió conmovido por tanto amor, agradeció a las personas que le aupaban, y luego empezó a hablar el mensaje que le correspondió leer. Al finalizarlo, la ovación fue más grande que la anterior porque sus palabras eran puro amor a Jesús.
Se dirigió a su asiento, en lo que se iba a sentar, su madre le llamó para entregarle un diploma de reconocimiento al esfuerzo realizado durante el año escolar.
Luisín, esa tarde llegó a su casa tan emocionado por todas las vivencias que tuvo, se acostó a dormir, a descansar. Al otro día, le dice a su madre que él quería estudiar música y le comentó que también quería estudiar medicina, por lo que su madre, le agradó mucho la noticia.
Cuando estaba viendo televisión, llegaron sus amigos del colegio y se pusieron a cantar y a entonar lindas melodías, esa tarde Luisín supo que también podía ser un buen amigo, así que sacó su libreta de anotaciones y escribió una canción a sus amigos. Muchos de ellos se irían a otras escuelas a estudiar, a otras ciudades y se despidieron con mucho amor.
Su madre Lena, le regaló un viaje a Mérida por el esfuerzo realizado, sacó todas sus materias con excelentes calificaciones, para que se distrajera, porque durante el año escolar, salió poco por tantas tareas que tenía. Empezó a preparar su equipaje para tenerlo listo para dentro de una semana.
Luisín estaba tan feliz que se fue a su cuarto a agradecer a Dios por todas las bendiciones recibidas. Por eso Papá Dios oye la voz sincera de los niños, cuando ellos hablan con él y le comentan y cuentan sus hazañas, y él los cuida.
Valores en el cuento
Responsabilidad.
Amor.
Unión.
Amor familiar.
Amor a los amigos.
Respeto.
Amor.
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