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domingo, 16 de abril de 2017

LAS HISTORIAS SE REPITEN by// Damelys María Martínez Rosillo (16-4-2017)

LAS HISTORIAS SE REPITEN
CAPÍTULO 12 DE MI NOVELA "LA MUJER DEL RETRATO"(16-04-2016)
HORA LOCAL 4:45-6.14 AM
BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO

Aquí, hay una historia, una historia sobre una doncella. Cenicienta que un día soñó con tener un príncipe a su lado. Se inscribió en la escuela equivocada, en la de la belleza suprema. Una princesa virginal, belleza intachable.Niña mimada. Ahora, ha madurado en la escuela de la vida de visión equivocada, alejada de la Verdad.
Su rebeldía hacia las reglas oportunas de su hogar pasaron la hoja. Las historias infantiles quedaron en su habitación, allá en la casa del Lago dorado, con aguas dulces. Allí, quedó la virginal mujer que iba creciendo sin darse cuenta. Atrás dejó a sus amigas del liceo, de las conversadas largas sobre helados, relojes, vestidos y paletas de maquillajes. Ella no lee la Biblia, la Palabra de fe y conducta que la harán convertirse en una mujer prudente, una mujer vestida. Vestida para hacer el bien. La escritora, un personaje de esta historia se pregunta ¿Cómo rescatar a esta oveja perdida? ¿Cómo pedir al Señor que le haga el llamado para que vuelva a la cordura? Hay un sentimiento que la mujer narcisista, ayudada por el consumismo disfrazado por adquirir bienes transformó su vida en otra. Ahora, su cuerpo desnudo denota dinero y lo vende. 
Lo compran miles de ojos mirones, ojos multicolores, vestidos con lujos extravagantes. 
Melinda, vive en la oscuridad. Ella no piensa por sí misma, ella piensa por el otro, cómo agradar al ojo miserable que compra su desnudo y lo coloca en un tapete, para decorar su habitación. 
La sociedad marginal y extremista que ella conoce, atrincherada y preparada para abusar de víctimas como ella, que solo piensan en acumular dones y bienes de fortunas, yates, casas lujosas, mostrando su intimidad corporal.
Ella, ya no es una niña mimada de la luz, ella vive para el sistema corrupto, partió a otro puerto de naves mediterráneas buscando sueños alienados. Con sus tacones altos, con sus blusas straples, minifalda de cuero, tacones de 25 centímetros, su figura estilizada por las exigencias del tutor de turno, y sus cabellos alisados por la raza que la abriga. Ella, ha tenido que acumular fortuna por su belleza corporal, no por su inteligencia ni por haber ganado un título, sino por su experticia desvirtuada. Le diré a Jesús, en mis oraciones, que la envié a su habitación a meditar sobre la mujer que un día llamó.Dice, la escritora.
 Sólo hay una manera, sólo hay un camino, solo hay una verdad. La verdad de Jesús. Jesús, el Rey. Nos llamó y ahora nos da autoridad para continuar con su legado, seguir llamando a otras ovejas con rumbo desvirtuado. Melinda, hoy, Jesús te hace el llamado.
Jesús, el Señor. Hace honor a su amiga María Magdalena. Aquella mujer que se convirtió al Evangelio de las Buenas noticias, al observar y sentir la presencia del Hombre, cuya belleza terrenal, su trato de caballero, era la mejor que ella había visto, sobrepasaba a la de una multitud de diez mil hombres. Este hombre, no podía ser para ella, pero lo amaba, lo amaba de otra manera. María Magdalena, jamás pensó que su posición de promiscuidad sexual, la acercaría al Hijo De Dios. Al deseado de las naciones. Al Hombre que gobernaría al Universo Sideral, el Rey de Reyes, y Señor de Señores. El Rey cuyo decreto, es amor fiel, exacto, anticorrosivo. El Reino que nos ayuda a vestirnos correctamente. El reino que trata sobre el respeto corporal. Reino que nos convierte en verdaderas personas, nos enseña a domar emociones, sentimientos para poder seguir el legado del bien del que formamos parte.
Un reino de verdad que nos lava nuestro interior con la luz de la Verdad. Con la sangre derramada por un Cordero Santo. 
Ahora, María Magdalena es conocida en la historia más poderosa de todas, porque a ella, fue la primera a quién Jesús, apareció al tercer día de Resurrección. Jesús, le dijo: ¡Estoy aquí, María! Vé, y dile a los demás que ¡Estoy, vivo!Dile que he triunfado junto a mi Padre Celestial. ¡Hemos vencido a la muerte! ¡Vencimos al mal! Ya no se acercará a nosotros porque con mi  muerte, lavé al Universo completo, ahora, las llaves del Hades reposan en mi mano. Todos los vivos y los muertos me pertenecen dijo, el Señor de Gloria. 
Mira la tumba, María Magdalena, ¡está vacía! Ella, boquiabierta de la emoción, lloró a los pies del Maestro, el Hombre que le perdonó sus errores, y la sacó de una vida degradante y pervertida.
¿A cuántas, Marías, debemos llamar para que cuenten su testimonio, como ovejas perdidas de la casa de Israel?
He aquí, mujer, he aquí hombre, Jesús, convertirá a la mujer desnuda en la oveja cien.
Ella testimoniará cómo la luz del Evangelio resplandece en su vida y la sacará de la oscuridad. Y, volverá a su casa con su prole, con su vida para ser una mujer fiel, al único Hombre que la ama de verdad, porque Él, es el Camino, la Verdad y la Vida.
¡Gloria a Dios!¡Aleluya!

viernes, 7 de abril de 2017

HOY, LA VI

HOY, LA VI
Damelys María Martínez Rosillo 
Vi su gloria en mí, en mis reflexiones, en mis estudios, en mis pensamientos emergentes de ¡Victoria! Mi amado no se rinde. Es un Caballero en todo el sentido de la palabra humana. 
Es un Hombre aguerrido, se formó en la Universidad más costosa de todas, en la Cruz. Allí, recibió la bendición de pagar con su vida, un alto precio. Fue vendido, pero su venta, hoy en día se cotiza entre los Principios esenciales del Reino Mesiánico. 
Es un Hombre Ungido. Su arte cotidiano vino a mi vida, hace 8 años y 11 meses. Su ternura y amor son propios de su herencia cultural. Me ha enseñado a llevar la vida en placidez y regocijo. Es mi amado, nadie como Él. Su perfil profesional, es el del Principado del Amor de Dios. Trabaja las 24 horas del día. 
Tiene Superpoderes sobrenaturales, que ningún ser humano podrá adquirir jamás. Su amor sobrepasa todo entendimiento. Su pensamiento me enseña a ser valiente, a no sentir derrota jamás. Me forma como una aguerrida mujer que no flaquea, pues me ha hecho fuerte. Roció su preciosa vida con su sangre, y me salpica, a mí también. 
Su Trono son las piedras de Jaspe y Coralina. Se sienta en un Trono, con un Arco iris de Esmeralda, en él, muchos quisieran entrar. Nos dice en sus Decretos y Testamentos, Resoluciones elaboradas por sus Discípulos amigos y compañeros que aprenda a esperar mi turno.
Me dice: Aprende a adquirir paciencia. Es un fruto del Espíritu que debo desarrollar, hasta vencer la impaciencia. Su voz, es de regocijo constante. Su amor es ilimitado e irradia la voluntad del llamado. La vanidad humana desaparece. Enseña sensibilidad, a ser emocionalmente sanos para poder perfeccionarnos y adquirir sus estrategias, vivir con Él, y con su Prole multimillonaria. Los millonarios de su Reino, no se cuentan por su dinero acumulado, sino por aprobar todas las asignaturas que nos coloca para ¡Vencer dificultades!¡Para vencer juntos los problemas que se presenten en la vida, y no podemos solucionar sin su ayuda!
Es mi Amado, mi Amigo y Compañero del ! Camino estrecho! Su semblanza es única, de la Raza más poderosa, de la Raza que venció a la muerte. Ése es mi amado, y yo, soy de mi Amado.
Le pertenezco desde antes de la fundación del mundo. Nos abrazamos a diario, porque su Presencia va conmigo dondequiera que voy. ¡Gracias, Amado Hombre! ¡Gracias, Amado Carpintero! Gracias, por hacerme una nueva mujer. ¡Contigo, Jesús, todo lo puedo porque me fortaleces!¡Gloria a Dios! 

Escrito por Damelys María Martínez Rosillo (6-04-2017)Hora local 12:43

domingo, 2 de abril de 2017

ESTHER EN EL REINO DE JESÚS


JESÚS, CONOCE A ESTHER 
(II PARTE)
(2-04-2017)

La princesa Esther llegó a su nuevo país. La única persona que la esperaba era Jesús, la tomó en sus brazos, le sopló a su rostro y le dio vida, venia cansada de luchar, cansada de una vida terrenal de tristeza y dolor. Él le ofrece la nueva patria Celestial. Una tierra llena de colores, sus habitantes, todos aman, alaban al Rey de Reyes, y Señor de Señores.Están vestidos de la unción del Altísimo. Hijos del Rey, Soberano del Universo.Ella es una joven investigadora, llena de sabiduría que su Padre le ha conferido para calmar sus deseos de superación y crecimiento en sus Decretos y Testamentos. La han instruido diversos tutores y ayos para que ayude a su pueblo a recuperar su estima y valía, su raza es poderosa porque desciende de un pueblo otrora humillado y saqueado, que estuvo miles de años de esclavitud, 430 años de cautividad le bastaron a los hebreos, salir de la primera esclavitud ancestral. La segunda esclavitud, se la ganarán por fe y la Gracia. Los hebreos ahora tienen que perseverar en ruegos y peticiones, a través del nombre sobre todo nombre, Jesús, el Hijo, procreado por El Rey del Universo Sideral, el Creador, quien tendió sus redes ínter galácticas para oír todo lo que el pueblo hablaba, de las tradiciones orales y escritas que había hecho Jacob a sus hijos, los que tuvo con Lea. Recogió las tiendas y se fue con su prole, ellos le revelaron la verdad que su hijo José, vivía, ellos lo habían vendido, así como fue vendido, Jesús, por el traidor. 
Jacob, llevó todo ese legado escrito para entregárselo a su hijo José, quien ocupaba un puesto importante en la vida económica y social en el país de los egipcios. Jacob, pensaba que el hijo tenido de su gran amor con Raquel, su segunda esposa, había fallecido. Dios, Jehová, le tenía una gran noticia, que le devolvería la alegría a su corazón, a su alma y mente. En tierra egipcia, tierra de idolatría, llevó Jacob, todo la verdad revelada a los que serían las futuras generaciones de Sión. Y, encomendó a José para que los documentos los guardara y no los dejara perder. Al morir Jacob, sus doce hijos conformarían las 12 tribus de Israel y los otros 12, serían cada uno de los apóstoles que acompañarían al nuevo Profeta que nacería de la mujer Virgen. Los 24 ancianos que se sientan en el Trono, son los escogidos para juzgar a todos los habitantes terrícolas, conjuntamente con los hijos que perseveren hasta el final para llevarse la Gran Corona de la meta establecida, la Nueva Jerusalén. Esther, lee continuamente, la herencia bendita, dejada por los antiguos, todo el hermoso legado que le dejó su Padre, el Rey. Al principio, cuando era una niña e iba a la escuela, con su padre Pedro, quien la llevaba, en su automóvil azul claro, no sabía que esa forma de expresión y la gracia que Dios le había dado para cuando fuera una adulta la transmitiera a las futuras generaciones y conformara la "Gran Comisión", otra herencia del Nuevo Testamento, dejada por su hermano Jesús, el Mesías, conjuntamente con sus hermanos y hermanas en el Espíritu Santo. 
El Rey le ha dicho, que el camino angosto de Jesús, es la única puerta disponible para entrar a la Presencia del Santísimo Lugar. Ahora, Esther, le pregunta a su pueblo: ¿Habrá alguno que desee caminar ese camino estrecho para entrar a los Atrios Santos? ¿Habrá alguno que anhele conocer al Rey de Reyes?¿Habrá alguno que ame al Señor Jesús y deje todo por Él?
Estoy segura, que muchos responderán con un Amén.
¡Gloria a Dios!


sábado, 1 de abril de 2017

Y, LLEGÓ ESTHER.CUENTO

Y, LLEGÓ, ESTHER (Parte I)
(1-04-2017)
by// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO

Esther llegó de tierras lejanas a la población del reino virtual, reino creado por la tecnología de punta, en la que todo es posible. No hay dinero metálico, sino el saber, ése es el dinero. Los edificios son de cristal de figuras multifocales y multidiseñales. Los automóviles , aviones, trenes, motocicletas y bicicletas son ultradinámicos son creación mental. Nos conectan redes invisibles, con códigos alfanuméricos, que se unen como ánodos, cationes, aniones, provistos para esta clase de eventos. Los rodean sus creadores que evolucionamos de acuerdo a las horas de estudios que nos da el Rey Celestial. No tenemos horas fijas de culminación, estamos fundidos, unidos con su Espíritu Creador. Viene de la tierra donde se cultiva la Vid verdadera. Una tierra maravillosa, llena de amor, de rocío primaveral y de la bendición eterna. allí, las uvas son una dulzura al paladar que sonroja. Ya, no llora, ahora sonríe porque el Rey Celestial, la llamó, la encontró paseando, en la plataforma del Monte del Olivar, mirando las florecillas de la planta con la savia perfumada, planta ancestral, planta llena de oídos porque oyeron las plegarias del Príncipe Vencedor, el Hijo del Rey, fue cubierto con el aceite de la unción preparado por los ancestros de David, su ascendencia. Una princesa del reino Celestial. Con su belleza cautivó al Rey.Su sonrisa de joven sencilla, sus mejillas sonrosadas por el sol, su cabello negro, con algunas hebras plateadas y doradas al viento, lo peina con sus dedos blancos -rosados. El Rey, la llamó y la hizo hija de su Reino para siempre. Ese Rey es el Dios de Israel, nos enseña a obedecerle, amarle y respetarle.
¡Gloria a Dios!

sábado, 7 de mayo de 2016

MIRADAS A LA LLUVIA by// Damelys María Martínez Rosillo

MIRADAS A LA LLUVIA
 by// Damelys María Martínez Rosillo


Florecita mira la lluvia y sonríe. Su sonrisa radiante por la primavera asomada, le recuerda a su madre Blanca, la señora acicalada que veía al regresar de la escuela donde estudiaba.
Dibujó un corazón y un beso en el aire y se los envió. 
Abre sus pensamientos al recuerdo de esa llamada dulce como la miel de los campos floridos.
Una rosa y un pincel es todo lo que tiene en su mano para aquella mujer que todavía vive, pero no está cerca.
Abre la gaveta de madera y saca un pañuelo con un perfume olor a madre, color a madre, sabor a madre.
Florecita tiene en sus manos un bello poema que escribe garabateado ¡Te amo, madrecita!
Revisa la despensa y hace una pequeña torta con sus manitas rosadas, con uñas impecables. 
Bate los huevos que tomó de la gallina ponedora de ayer en su traspatio, el azúcar semejante a la blancura del pico Bolívar con sus águilas montadas en el azul cielo-estelar. Sólo bate esos ingredientes porque la mantequilla escarcha y melcocha la torta. Agrega, un poco de harina, y vuelve a batir, coloca el recipiente en el horno, al rato sale la torta, toda volteada. Intenta hacer una crema dulce para agregar y quitarle el defecto, lo logra.
Sale al jardín y toma pétalos fucsia y se los coloca de un lado, y del otro, con la punta del tenedor escribe ¡Madre linda!
Luego, la guarda en la nevera. Saca su cuaderno rosado con dibujos geométricos, y pinta con nostalgia un gran corazón lleno de amor, lo rellena con el color rojo de la manzana- pomalaca que sacó del refrigerador.
Arranca la hoja con mucha delicadeza, y hace un aeroplano y la lanza lejos, la echa a volar y dice:
¡Vuela corazón! ¡Vuela hoja de amor!
Jesús, llévale este mensaje de amor a mi amada madre. 
Aquella madrecita que solo espera un gesto de amor.
Aquella madrecita que solo espera unas pantuflas para descansar sus bellos pies.
Florecita, ahora ya está grande y sabe lo qué es el amor de madre.
Una madre es como un corazón lleno de amor para todos los días.
¡Te amo, madre!
Dios de Israel, te cuide y te ayude a superar el dolor que ahora vives.
Tu hija, ahora madre, comprendo por qué me cuidabas tanto. 

martes, 15 de marzo de 2016

GOTITAS DE CRISTAL BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO

GOTITAS DE CRISTAL
by//Damelys María Martínez Rosillo

En el país de la lluvia, hay gotitas de agua envueltas en trajes de encajes que las niñas usan para salir con sus padres. Trajes que llegan a las rodillas, botas plásticas para no ensuciarse con el lodo que salpica. Sus abrigos casi nuevos, ahora tienen figuras geométricas de los pirineos, rostros redondos y rosados por la gelidez ambiental.

Miles de niños caminan de la mano de sus padres para cruzar las fronteras, miran letreros con mensajes con filigranas desconocidas, otros idiomas, otras culturas, pero las gotitas de lluvia no son iguales a las que dejaron allá detrás, en este lugar son más frías, parecen ojos mirando sus sonrisas y sus trajes.

Gotitas transparentes, semejan diamantes grandes y pequeños, brillan al trasluz de los faros que alumbran las calles para que la oscuridad no reine. El sol sale como escondido entre las grandes nubes grises. 

Las luces emergen victoriosas dando los buenos días a los caminantes que han dejado atrás los muros roídos, y el desamor.

Gotitas que se siembran en las hojas pequeñas de la hierba que mira el cielo desde su quietud. Gotitas como estrellas fugaces que se derraman por el subsuelo, buscando encontrar las raíces de los árboles y arbustos que nacerán en primavera.

La niña sonriente se acerca a las gotitas, y pasa sus manos delicadas y pequeñas por las bellas hojas de las flores convertidas en pétalos aterciopelados.
Observa con sus ojos brillantes, las diamantinas gotitas plateadas que refulgen por el agua pura del exterior.

Toma las otras gotitas y las coloca en sus manos cerradas, hace un vaso de cristal de cuarzo y la bebe, sabe a rosa, a chocolate batido con leche, que otrora tomaba constantemente, para que sus huesos se fortalecieran con las vitaminas de la fórmula láctea, pero ya no la tiene. ¡No la tiene!

Las gotitas de lluvia sirven para elaborar dulces escarchados con azúcar, y frutos almibarados en potes caribeños a la luz solar.
La niña sonríe porque le gustan sus chucherías. Son deliciosas con pan casero hecho con otra fórmula enriquecida para que su desarrollo físico, mental y de felicidad interior, se aglomeren en su cuerpo que necesita alimentarse para crecer sana, pero ya no lo tiene. ¡No lo tiene!

Han venido desde lejos, la harina y la leche, las caraotas y demás granos, pero a su casa no llegan.
¡No llegan!

Las gotitas de agua ahora son de un líquido negro que se convierte en petróleo, y su riqueza compra el ganado, pero ¡No llega! ¡No llega!

¡No hay envases!
No hay envases dónde echar las miles de toneladas de leche compradas a los sureños, a los expatriados, a los lingüines, a los profiteroles, a todo el mundo, ¡pero no llegan!

Las gotitas de agua salpican de alegría en el rostro de la niña, están escondidas, temen salir, porque las decorarán con el oro del arco, oro escondido y guardado que se quieren llevar.

La niña le pregunta a Papá Dios: ¿A dónde iremos belleza aqual? ¿A dónde brillaremos? 

La niña se encoge de hombros y sigue tomando su agua de los plantíos, agua brillante que se convierte en nueva nación, nuevo país.

martes, 24 de diciembre de 2013

UN CUENTO DE NAVIDAD by//DAmelysMaríaMartínezRosillo


JESÚS Y SU ABUELO JACOBITO
UN CUENTO DE NAVIDAD
By//DamelysMaríaMartínezRosillo

Jacob es un anciano que vive en Nazaret. Su sabiduría es hermosa, todos sus nietos lo llaman "papa bue", pero, su último nieto, Jesús, lo llama "abuelito Jacobito", por esa razón, Don Jacob, guarda un aprecio profundo hacia él y le enseña a vivir para la vida. Los niños a la hora de la cena, se sientan en una larga mesa alumbrada con siete velas hermosas que nunca se apagan, siempre están encendidas con un tenue olor a mirra e incienso silvestre.

La familia disfruta cobijada bajo el suave calor que brota de la chimenea, ubicada en el gran salón de la casa, hecha con barro de arcilla rojiza, contrastando con el blanco perla de las paredes. Comen entre grandes anécdotas relatadas por José y Jacob. Los niños oyen atentamente las historias, mientras los pequeños bocados deleitan sus paladares con carne asada en vara, y vegetales horneados en el fogón grande de la cocina. Al rato, entre bromas terminan de comer y se retiran al portal de la casona a terminar las historias para luego irse a dormir, porque se paran muy temprano a realizar las jornadas del día, los grandes al trabajo, y los niños al colegio.

Ese día de abril, el niño Jesús vino corriendo de la escuela cercana a su casa, en la que estudiaba, junto a todos los varones del pueblo, que tenían su edad, 12 años, entró jadeante al gran portal en el que reposaba la familia, planificando las tareas de todos. María y José, hablaban con Jacobo, padre de José, quien escuchaba atentamente, sobre el nuevo sistema de riego que implementarían para nutrir las plantas del huerto familiar, repleto de plantas alineadas, un lugar hermoso, en el que invertían un tiempo intenso porque era su sustento económico. Las cosechas las vendían y una parte correspondía a la familia, los olivos estaban del lado derecho, las vid, del lado izquierdo, y al centro, tomates, pimientos, pepinos, entre otros.

Todos levantaron la mirada cuando Jesús entró al sitio, jadeante, dijo ¡Abuelito, abuelito Jacobito!, necesito que me ayudes, se acercó al abuelo y le miró de frente. El abuelo Jacob, le preguntó-¿en qué te puedo ayudar, querido nieto? -Me mandaron a hacer una tarea. Debo ir al mar a pescar un pez azul, ¡un pez azul!, debo tenerlo para mañana, para prepararlo y llevarlo en una pecera. Don Jacob, le acarició, el rostro y sonrío. Le dijo- ¡está bien!, ¡vamos, después de la siesta! ¡A las 3, exactamente!

Todavía con los ojitos recién despiertos por la siesta dada, Jesús, se dirigió a la playa cercana, con su abuelito Jacobito, y le tomó la mano derecha, en la otra llevaba una pequeña red que había tejido con él. Esa era una de las enseñanzas que su abuelo le había regalado, le enseñaba de agricultura sobre cómo sobrevivir en el desierto, cuáles plantas son comestibles y cuáles no, le hablaba de los espejismos que tenían los hombres al atravesar el desierto, de las noches frías que pasaron sus tatarabuelos en la larga travesía del Éxodo, del sol candente que hacía laceraciones profundas en la piel,  le hablaba del "Gran Yo Soy", cuando se reveló a Abraham, le contaba del maná al caer del cielo y de la nube inmensa que el Señor mandó a ellos para que se protegiesen de los rayos ultravioletas, le enseñaba el Salmo 119, para que aprendiera a tener plenitud con la Gran Deidad de Dios. Le hacía énfasis en que entregará su amor siempre a Dios, que le amara con todo su corazón, con su mente, con todo su ser de niño. Por todas esas cosas, Jesús amaba a su abuelo, le amaba de gran manera y su comportamiento con él era maravilloso porque le prodigaba amor.

Caminaron hacia la playa cercana, la arena brillaba como diamante, asomaban las puntitas de caracolas marinas, había una quietud reinante en el lugar, todo estaba en calma, abuelito Jacobito se sentó en la orilla de la playa con su bañador puesto, blanco de franjas azules, le dio instrucciones a su nieto, para que lanzara la red, una vez, dos veces, tres veces, n veces, los intentos fallidos, y el abuelo sonreía, al ver a su nieto sonrosado por la bella luz del sol que a esa hora estaba en su poniente más alto, 3 y media de la tarde, a lo alto, pocas nubes cirros y limbos, alcatraces, gaviotas iban y venían, pequeñas barcas a lo lejos tirando sus redes a la espera de recoger los cardúmenes completos. El mar iba y venía con estilo, como el mejor de los caminos bordados por el oleaje blanquecino en las crestas de las olas. 

Jesús continuaba su faena, lanzó la red al mar nuevamente a escasos metros de su abuelo, espero algunos minutos, respirando el olor del bendito mar, el mar de Israel, ese mar del cual estaba enamorado y que le hablaba con los regalos que le daba, haló la red lentamente, hasta que vinieron atrapados en sus cuadrados, varios peces, y fue cuando le vio, un pez azul, ¡un bello pez azul! con sus aletas envueltas en el agua, quería salir, pero, sus manos fueron más ágiles, hasta que por fin, lo atrapó y lo echó en la pequeña canasta de hilo de juncos y bambú, del que crecía a orillas del Jordán, el abuelito Jacobito, miraba, no se le escapaba ni un detalle, reía y disfrutaba feliz, viendo las peripecias de su pequeño nieto, quien sorprendido de su hazaña habilidosa, arrastraba la pequeña red con sus manos a la orilla donde estaba su abuelo, con su bañador chorreando agua, y su cuerpo que ya empezaban a mostrar la musculatura de adolescente, sonreía feliz.

Su abuelo le recibió con la mejor de las sonrisas, ¿te das cuenta?, ¡qué si puedes!, ahora vamos a casa a preparar la pecera para el pez, caminaron rápidamente, el pez iba en la canasta con un poco de agua, ¡la suficiente para vivir! Jesús, llevaba en la mano, un recipiente con agua del mar para preparar la pecera.

Llegaron a la casa, cansados y María les ofreció té frío, recién hecho con limón del huerto familiar, buscaron una vasija de barro echaron el agua y el pez, algunos trozos de algas, le conectaron una pequeña manguera para que se produjera el oxigeno en el agua, el pez empezó a nadar, lo colocaron sobre la mesa, y allí lo dejaron, cada cierto tiempo, Jesús se acercaba para ver el funcionamiento y se decía, ¡Gracias, Padre!, porque el pececito vive, y así podré cumplir con mi tarea.

Al día siguiente, la familia se levantó y corrieron todos a ver el pez azul, y tenía dos acompañantes, dos bellos pececitos en miniatura, acompañaban al grande, el grupo empezó a danzar y a cantar, dando gracias a Dios, por ese milagro.
Jesús, se bañó, se vistió y se fue a la escuela, su padre, José, le acompañó hasta la puerta del salón de clases, y se acercó a saludar al maestro que estaba sentado en una silla giratoria, los niños entraron al salón de clases, y José se marchó, le dejó a Jesús el almuerzo y unas monedas para comprar chucherías a la hora del receso.

Al iniciar la clase, uno a uno, fue contando su experiencia para atrapar los peces. Al iniciar, Jesús, su narración, un halo de luz inundó la sala, el niño prosiguió con su relato, y todos le aplaudieron, porque su pez se había multiplicado, al cerrar su exposición, el maestro, le evaluó y sacó 10 puntos, la máxima nota, Jesús, agradeció a todos por lo que había aprendido. 

Al finalizar la jornada del día, los niños salieron en tropel, y afuera, estaban sus familiares esperando por ellos, el abuelito Jacobito, esperaba entre la multitud a su nieto, lo vio salir del salón con dos compañeritos, se dirigieron a su abuelo, y le dijo ¡abuelito Jacobito!, ¡Gracias, por enseñarme a pescar! ¡Te amo, abuelito!. Las peceras fueron devueltas para que los peces volvieran al mar, ¡los que lograron sobrevivir! y los pececitos azules estaban todavía vivos, fueron corriendo al mar y los echaron nuevamente en él. 

Jesús, con sus amiguitos y el abuelo, regresaron a sus casas a descansar, luego del trabajo realizado, contándoles a sus padres lo que habían vivido, unas experiencias inolvidables.