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martes, 19 de junio de 2012

CANCIO VIAJA A LAS ESTRELLAS //BY DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO

BY // DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
CANCIO VIAJA A LAS ESTRELLAS


Cancio es un niño de 11 años, con ojos marrones muy expresivos que denotan su inteligencia, vive con su padre cerca de una población llamada Habichuelas, lleva ese nombre porque en esa ciudad que queda cerca del mar Caribe, en la costa venezolana se dan muchas habichuelas, todas de gran tamaño, de color verde en las múltiples variedades que hay en la naturaleza del campo, desde el verde oliva hasta el más tierno de los verdes, de las ramitas llamadas cogollitos, se desprenden las vainas que son como espadas afiladas en las puntitas y tienen una ligera pelusita que parece terciopelo.

En la orilla del mar, Cancio, se sienta con sus amigos a contar las estrellas, empieza el conteo por las que están más cercanas a la luna. Ese sábado, el día había estado soleado e hizo mucho calor, por eso, las familias, estaban sentadas en la playa refrescándose de la calidez transcurrida. El cielo tachonado de estrellas de todos tamaños se abría delante de ellos como un abanico inmenso. Sus ojos marrones brillaban con intensidad viendo la luminosidad de la noche.

Cancio estaba recostado en una colchoneta azul claro, con adornos rojos, sus padres Eloisa y René, conversaban animadamente con unos amigos, al mismo tiempo, Joselo y Nacho, sus compañeros y amigos, estaban sentados en dos sillas plegables de color verde, hablando sobre el firmamento colmado de estrellas pequeñas, grandes, plateadas, doradas y grises. La brisa nocturna y el vaivén de las olas, se oían suavemente, en un rítmico y alegre sonido musical.

Cancio y sus amigos Joselo y Nacho, estudian juntos en la escuela cercana  a su casa, pronto tendrían que entregar un Proyecto relacionado con los viajes de los astronautas al espacio sideral, y por eso, observaban las estrellas para anotar en su libretica. A ellos, les encanta hablar sobre los cuerpos celestes, la maestra le había mandado ese trabajo para que lo presentaran al finalizar el lapso, por eso ellos querían realizarlo de la mejor manera posible.

CANCIO REMONTA  EL VUELO PARA VER LAS ESTRELLAS EN SU GLOBO DIRIGIBLE
BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
Esa noche observaron que había estrellas pequeñas, redondas, estrellas con tres puntas, doradas que titilaban en un rítmico parpadeo, con cuatro y hasta cinco puntas como la estrella de David, que señaló el camino a los reyes magos cuando le llevaron a Jesús, hermosos presentes. Ellos, estaban sorprendidos por tantas bellezas nocturnas. Las luciérnagas con sus hermosas linternas titilaban como un arbolito de navidad, los grillos con su sinfónica a lo Dudamel, se esparcían por el ambiente, mientras ellos en voz baja y a veces con pequeños grititos, saturaban el ambiente acogedor saltando de un lado a otro en sus asientos.


BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
A Cancio y a sus amigos se les ocurrió la brillante idea de construir un globo dirigible para remontar el vuelo. Hicieron un plan de acción maravilloso en el que colocaron todas las características del dirigible, el tamaño, los materiales a usar, la dimensión, el peso, colores a utilizar, en fin, entre los tres se pusieron de acuerdo para afinar los detalles, para que no les faltará nada. 
Cada uno, con el dinero de la mesada fueron comprando los materiales, y se encerraban en el cuarto de los corotos a realizar su dirigible, a veces se ponían a discutir y se iba cada uno por su lado, Nacho sabía de carpintería, porque su padre, tenía una y le cortaba los pedazos de madera. De igual modo, el padre de Joselo era ingeniero automotriz y les ayudaba en lo que podía.


Así, que al cabo de seis meses ya tenían el dirigible hecho para ser presentado en la exposición en el Colegio, los Discípulos de Jesús.
Para exhibirlo llevaron una mesa, la decoraron con papel tapiz de color azul marino y azulado claro, agregaron estrellas, una luna, con papel aluminio y planchas de anime.

Al evento asistieron los padres de los niños y niñas y demás invitados, cada grupo de niños intervino en la explicación del mismo y al final del evento se les entregó su certificado a la excelencia por haber realizado los proyectos con mucho amor.  

Los tres compañeros se reunieron después de terminar la jornada y se sentían muy satisfechos porque al lugar de la exposición había asistido toda la familia, incluyendo a sus amigos del grupo de adoración donde cantaban en el coro de la iglesia. Sonrientes y felices se dieron la mano y gritaron su lema favorito¡Amigos, por siempre!. 

Después de todos esos momentos vividos, los amigos planificaron estudiar para ser astronautas, Cancio, hoy día trabaja como piloto en la Escuela de Aviación Militar, Nacho, trabaja como piloto privado y Manolo trabaja en la Nasa, preparando los astronautas para que vayan a la luna. Y su contacto con las estrellas y su amor por el espacio crece cada día más, se reúnen cada año durante 15 días y se montan en un dirigible de verdad comprado con los ahorros de los tres. Y observan en cada viaje nuevas estrellas y les colocan sus nombres respectivos.


BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
Valores resaltados en el cuento:
  • Deseos de superación.
  • Fe en sus metas y proyectos.
  • Amistad.
  • Amor a la familia.
  • Amor a los amigos.
  • Amor a Dios.
  • Constancia.
  • Autoestima.
  • Amor al trabajo.

viernes, 1 de junio de 2012

UN CUENTO DE UN ÁNGEL DE VERDAD// BY DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO

BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
        EL ANGEL DEL BOLSO ROJO
 
En uno de mis viajes a la capital, Caracas, invitada al congreso pedagógico de Ponencias nacionales de Fe y Alegría, después de compartir el desayuno con algunas compañeras del evento, Mariela, Sabrina, Lorena y Sofía, les comenté que me tenía que regresar a Ciudad Guayana porque un familiar se había sentido mal, nos retiramos de la mesa, me despedí de las personas que estaban allí y me dirigí a tomar un taxi, que me llevaría al aeropuerto, rumbo a la Guaira, a 45 minutos de la Universidad Andrés Bello.

Mientras duró el viaje iba observando el panorama, el paisaje, una lluvia tenue salpicaba el automóvil, las personas caminaban presurosas por llegar a sus sitios de trabajo, hacían largas colas en las avenidas para tomar el bus, otras se dirigían al subterráneo para montarse en el metro que los llevaría al otro lado de la ciudad.
 Y así la cinta asfáltica quedaba atrás y la variedad de paisajismos urbanos adornaban las orillas de la carretera, a lo lejos se veía, el Avila, como un soldado montando guardia, verde claro, verde oscuro, sombreado por nubes grises, a punto de romperse y desprenderse, el torrencial aguacero que limpiaría un poco el clima, suavizando el calor propio de la cercanía de las lluvias.

El aeropuerto ya se vislumbraba, solo quedaba una cuadra para llegar hasta él, el chofer se acomodó de manera que cruzara la calle sin peligros, luego que le pagué la carrera hasta allí, 160 bs. En mi monedero, sólo me quedaban 12 bolívares y las tarjetas de crédito y la de débito. Pensé, cuando llegue al aeropuerto, sacaré del cajero, para pagar la tasa de salida y el taxi, hasta la casa.
Caminé hasta el cajero automático, e inserté la tarjeta, por dos ocasiones, y no pude retirar el efectivo, y si la volvía a meter, se iba a anular la clave, por lo que me dirigí a la taquilla para hablarle a la joven que vendía las tasas de salida, que sólo me quedaban 12 bs. y ella me respondió que no podía hacer nada, así que le volví a insistir para que me aceptará el dinero incompleto, ya que la tasa costaba 32 bolívares, ella me volvió a responder que no podía hacer nada, en eso iba llegando un joven con un bolso deportivo rojo, de una conocida marca mundial, escuchó la negativa de la señorita de la taquilla y preguntó, ¿cuánto le falta?, yo le respondí 20 Bs. y el sacó la cartera y me dió el dinero un billete rosado, hermoso, nuevo, brillante, yo me quedé boquiabierta, minutos antes, había estado orando y pidiéndole a Dios, ver a una persona conocida, para pedirle el dinero.

 Le dí las gracias al hermoso joven rubio, de estatura mediana, robusto y figura atlética, por lo que, agradecí ese gesto con una sonrisa y un ¡Gracias, joven!, que Dios te bendiga. Pagué la tasa y logré entrar a la parte interna del aeropuerto, muy contenta y un poco más relajada por ese tremendo regalo que me había hecho Papá Dios. 

Al rato, embarcaba en el vuelo de regreso a casa, con un gesto de amor hacia ese joven rubio que me había hecho tan grande favor, y, volví a orar para agradecer nuevamente a Dios por facilitarme el regreso a mi ciudad.

BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
Finalmente, comprendí que siempre es bueno mantener la esperanza y la confianza en Dios porque él se manifiesta en los pequeños y grandes detalles.

Valores en el cuento.
1. Fe en Dios.
2. Solidaridad.
3. Agradecimiento.
4. Respeto.

jueves, 31 de mayo de 2012

UN CUENTO PARA EMPRENDER PROYECTOS DE VIDAS. PERSEVERANCIA Y CONSTANCIA


BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO


  VALERIA, LA ADOLESCENTE ESCRITORA 

BY// DAMELYS MARÍA MARTINEZ ROSILLO

Orinokia, es el centro comercial más grande de Ciudad Guayana, su arquitectura es vanguardista, un techo de cristal reforzado con grandes lámparas brillantes saludan al visitante que se acerca a realizar sus compras. Centenares de personas de todas las edades, enrumban su norte buscando cualquier detalle, caminan, ríen, se sientan a comer variedad de platos típicos o comidas rápidas. Los adolescentes visten con ropas llamativas, con jeans de variados azules, desde la aguamarina hasta el azul oscuro. Valeria es una de ellas, tiene trece años, estudia en la escuela de los Discípulos de Jesús, segundo año de bachillerato, es una joven muy despierta, siempre anda con una sonrisa en la boca, tiene el cabello color castaño oscuro, recogido con una peineta dorada, al caminar hace un rítmico vaivén con su suéter a rayas blancas y azules colgado al cuello. Su bolso, guindando en el hombro derecho, de flores rosadas, anaranjadas y moradas con ramitas verdes la hacen ver más alegre.
Esa tarde primaveral, Valeria, le comentó a su madre, que iría al centro comercial con unas compañeras a comer helados y al cine. ¡Madre!.- ¡necesito que me des 100 bs. Para ir a Orinokia! le dice Valeria, a Juanka, su madre, una señora de 40 años, joven y hermosa de apariencia lozana y glamorosa. Ella, le responde ¡tómalos del gavetero que está en mi habitación! Valeria, se acercó y tomó el dinero.
Ya casi en la puerta de salida, le dice mami, ¡bendición!, ¡regreso a las 9 pm! Y le manda un beso en la punta de los dedos.
Afuera, la esperaban Yasmín, y su hermana Zara, quienes estudiaban con ella. Yasmín tiene 13 años y Zara 14, el padre de ambas hermanas manejaba el carro, tomó la avenida para ir hasta el cine.
.- ¡Qué fino, que tu  mamá, te dejó venir con nosotras, le dijo Yasmín!.
Valeria.- les dice.- ¡tuve que hacer las tareas, recoger la basura del patio y fregar la vajilla de la cocina para que me dejará salir!
Valeria, les comenta que en Orinokia, hay una exposición de libros de cuentos, cerca del cine, leí en “La Prensa de hoy”, un artículo sobre esto, e invitaban a los jóvenes a visitarlas para que observaran los escritos de noveles autores.
Yasmín.- dice: ¡bueno, después que salgamos del cine, nos asomamos un rato, a la exposición!- ¡no, nos vayas a apurar, papá, que después del cine vamos a la exposición un rato, y además, podemos comprar un libro!  .-,  ¡muy bien, hijas, cuando estén listas, me llaman, para ir a buscarlas, dice el padre!
Al salir del cine, todavía, tenían las cotufas a medio terminar, lanzaron las restantes en el pipote y caminaron hasta la exposición. Al llegar se quedaron sorprendidas, porque encontraron a los padres de Valeria, Orlando y Juanka, en ella, hablando con la Señora Matilda, encargada de la exposición y de la feria de los libros. Tenía, un libro pequeño en la mano, de color naranja claro. Lo ojeaba complacida, cuando vio que Valeria se acercaba con sus amigas, la miró con ojos de amor, y llena de alegría.
.- ¡Mamá, qué haces aquí, le dijo! ¡Valeria, hija te tengo una sorpresa!, ¡Mira tu cuento! ¡El que escribiste el mes pasado, lo mandamos a la editorial, y te dieron un contrato sustancioso.- ¡Lo están vendiendo en 50 Bs!
Valeria, se quedó con la boca abierta, tomó el libro, leyó el título “Pequeña y su bolso de flores. Al ver, su nombre Valeria Roxy, en la portada, se le iluminó el rostro, con una gran sonrisa.
Valeria, se volvió hacia sus amigas y dijo, emocionada.- ¡Queridas, amigas, algo, me decía en mi interior que mis cuentos los iban a publicar, algún día. Se ha hecho realidad mi sueño. ¡Gracias a mi madre, quien, siempre ha estado pendiente de mi!
Valeria, se acercó a sus padres y les dijo: ¡Padres, los amo con todo mi corazón, gracias por su ayuda, ahora, tengo mi futuro asegurado! ¡Porque esta exposición, es el camino al éxito como escritora!
Había mucha gente en la exposición de los libros, en eso, escuchó su nombre por los altoparlantes y se aproximó al lugar de la llamada de la señora Matilda, representante de la casa editorial, la recibieron con aplausos, entregándole su credencial que la acreditaba por 10 años como la escritora juvenil del momento.
Y así trascurrió el tiempo, Valeria, estudió Literatura, en la Universidad y su proyecto de vida lo cumplió a cabalidad. Ahora, tiene, una familia, su propia casa editora, y uno de sus dos hijos con apenas, 8 años, también es escritor. Se siente feliz y agradece a Dios, todos los días, el éxito alcanzado.
BY// DAMELYS MARÍA MARTÍNEZ ROSILLO
     VALERÍA ESCRIBIENDO SU CUENTO


Valores reflejados en el cuento:
1.- Respeto hacia los padres.
2.- Responsabilidad.
3.- Honestidad.
4.- Amor a Dios.
5.- Amor a los padres.
6.- Compañerismo.
7.- Sana Diversión.
8.- Perseverancia.
9.- Alta estima personal.